El suelo laminado ha ganado gran popularidad en las reformas modernas debido a su variedad de beneficios. Sin embargo, es fundamental conocer tanto sus ventajas como desventajas para tomar una decisión informada al momento de incorporarlo en un proyecto de renovación. Nos adentraremos en los aspectos más destacados del suelo laminado y cómo puede encajar en tus necesidades.
El suelo laminado se caracteriza por su resistencia al desgaste y la abrasión, lo cual es fundamental en zonas de alto tránsito o en hogares con niños y mascotas. La tecnología empleada en su fabricación proporciona una capa superficial que protege contra arañazos y golpes moderados. Además, las clasificaciones AC permiten seleccionar el tipo adecuado según el uso previsto, variando desde zonas residenciales hasta comerciales.
Otro aspecto vital de su durabilidad es la estabilidad dimensional. Gracias a su núcleo de alta densidad, resiste bien la humedad y la carga de objetos pesados sin deformarse. Esto es particularmente útil en áreas del hogar propensas al contacto con agua, como cocinas y baños, donde la durabilidad del material garantiza un uso prolongado sin complicaciones. Encuentra opciones adecuadas en nuestra sección de suelos laminados.
Una de las grandes ventajas del suelo laminado es su sencilla instalación. El sistema de click permite que las piezas se unan de manera precisa y estable, evitando la necesidad de adhesivos complicados. Esta modalidad flotante sobre el pavimento existente facilita su colocación y reducción de costos en comparación con otras superficies.
En cuanto a su mantenimiento, el suelo laminado requiere poco esfuerzo. Un simple barrido o aspirado regular bastará para mantenerlo limpio, y para manchas más resistentes, basta con un paño húmedo. A diferencia de los suelos de madera, no requiere tratamientos especiales como barnizados o lijados periódicos.
Las juntas son el punto más débil del suelo laminado, donde con el tiempo y mal uso pueden sufrir daños. Este inconveniente se puede mitigar en cierta medida optando por suelos de gran formato que disminuyen el número de juntas presentes en la superficie.
Es crucial realizar una instalación adecuada para evitar problemas futuros en las uniones. Además, seleccionar correctamente el tipo de suelo en función de las condiciones ambientales del área de instalación puede prolongar la vida útil del entablonado.
Pese a ser resistentes al agua, los suelos laminados no son totalmente impermeables. No se recomiendan para exteriores o saunas, y, ante derrames, es importante limpiar el líquido rápidamente para prevenir daños. En caso de daños significativos, no siempre es posible realizar reparaciones fáciles. Sustituir una o varias lamas dañadas puede requerir piezas adicionales, las cuales podrían dejar de estar disponibles si el modelo queda descatalogado.
Aunque existen kits de reparación para pequeños arañazos, un daño mayor, especialmente en las juntas, podría requerir la sustitución completa de las piezas afectadas.
Antes de decidirte por un suelo laminado, evalúa el tránsito en el área de instalación y si es propensa a exposición de humedad. Para viviendas con mucho tráfico y mascotas, se recomienda una clasificación AC alta. Optar por modelos resistentes al agua en cocinas y baños minimizará posibles problemas derivados de derrames o humedad.
Asimismo, para maximizar la inversión a largo plazo, adquiere lamas adicionales para cubrir futuros reemplazos. Asegúrate de que el proveedor mantenga modelos en catálogo por un tiempo razonable.
Los suelos laminados están disponibles en una amplia variedad de diseños, colores y texturas. Así, puedes crear un ambiente único y acorde a tu estilo sin comprometer las prestaciones técnicas del material. Los modelos modernos permiten la imitación convincente de maderas, piedras y otros materiales más costosos.
También existen opciones con tratamientos especiales, como protección UV y propiedades antibacterianas, ideales para viviendas con niños o en lugares con alta exposición al sol. Aprende más sobre cómo elegir el suelo correcto en nuestro artículo del blog sobre reformas.
Para quienes buscan una solución de suelo versátil y económica, el suelo laminado es una opción a considerar. Con un mantenimiento sencillo, facilidad de instalación y variedad de diseños, adapta bien a diferentes estilos y necesidades. Sin embargo, requiere considerar su ubicación y el uso esperado para evitar problemas comunes, especialmente relacionados con la humedad.
Consultar con un experto puede ayudar a elegir el mejor tipo para cada espacio, asegurando así una durabilidad prolongada del revestimiento.
Desde un punto de vista técnico, el suelo laminado ofrece un excelente equilibrio entre costos, estética y funcionalidad. Su resistencia al desgaste y facilidad de instalación hacen que sea adecuado para diversas aplicaciones, desde residenciales hasta comerciales. Es crucial seleccionar correctamente la clasificación AC y tipo de material según las condiciones específicas de uso y tránsito.
Además, manejar adecuadamente las juntas durante la instalación, y considerar el formato de las piezas para minimizar las uniones visibles, puede aumentar significativamente la longevidad y aspecto del suelo. Adquirir lamas adicionales en la compra inicial puede mitigar futuros problemas de disponibilidad ante daños irreparables. Explora nuestras opciones de reformas para combinar con suelos laminados y lograr el mejor resultado.
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